¿Por qué ha fracasado siempre la revolución? ¿Podrían ser las cosas de otra manera? Llevo unos días saltando de libro en libro al compás de estos interrogantes...

Todo comenzó cuando cayó en mis manos el libro de Miguel Amorós 'Golpes y contragolpes', (pepitas de calabaza y oxígeno). Creo que el subtítulo: 'La acción subversiva en la más hostil de las condiciones' me trajo a la memoria  conversaciones de hace quince años sobre los 'malos tiempos' para el inconformismo. Era la época de las campañas contra el Quinto Centenario...

Viva la revoluciónEl primer texto ('¿Dónde estamos?'), se inicia con el reconocimiento de que el proletariado ha sido incapaz de hacer su revolución. Según Amorós la causa de este fracaso ha sido la creencia en que para hacer la revolución bastaba con conquistarle a la burguesía los medios de producción; es decir, la confianza en que los avances industriales y tecnológicos, una vez en manos del proletariado, podrían formar parte de un mundo emancipado.

Por el contrario, según Amorós: "No se podrá ir a ningún lado si no se rompe con la concepción de la revolución como reapropiación del aparato productivo existente, ni se admite que la emancipación humana pasa por la destrucción del sistema industrial".

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