Ha dicho El País con toda claridad que el Ché fue un criminal y un asesino siniestro. Lo dijo el pasado octubre, en un editorial dedicado al 40º aniversario de la muerte del guerrillero. Ese texto, bien explicado y razonado, puede acaso considerarse el auténtico certificado de defunción del Guevara revolucionario, del Guevara trasformador de la historia.

Puede ser duro admitir que nuestro héroe de la juventud era un vulgar asesino; pero El País lo ha puesto muy clarito y con razones de peso, así que vamos viendo que la cosa tiene mala solución...

Ernesto Ché Guevara

Dice El País que “la disposición a entregar la vida por las ideas esconde un propósito tenebroso: la disposición a arrebatársela a quien no las comparta”; y relaciona esa criminal aceptación de la violencia como método (originada en el romanticismo) con “movimientos terroristas de diverso cuño, desde los nacionalistas a los yihadistas”.

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