Un poquito antes de esta temporada de griterío electoral -o sea, allá por el otoño pasado-, atravesamos una racha de esos aniversarios de tipo ‘político-afectivo’ que lo dejan a uno un poco tocado por la nostalgia y por las contradicciones sin resolver.

Fueron estos (y dejo sin apuntar los 30 años del movimiento del 77 en Italia):

  • Los 50 años de "En el camino" de Jack Kerouak
  • Los 40 años de la muerte del Ché
  • Los 30 años de la banda Baader-Meinhoff

Es triste ver tantas ilusiones perdidas –sobre todo por que se solapan con las ilusiones más o menos perdidas de la juventud de uno mismo...

Hostias en Mayo


Al ver las viejas imágenes, nos damos cuenta de que teníamos a nuestros héroes un poco olvidados... y sentimos una punzada al comprender hasta qué punto los hemos ido traicionando en y con nuestra vida.

Tanto es así que ya no estamos en situación de defenderlos cuando son cruelmente atacados (y es el caso): la contradicción es que ahora empezamos a pensar que quizá todo fue un error; pero que fue nuestro error y no podemos dejar de verlo con simpatía...

Otro enfoque aún menos halagüeño: acaso estaríamos a tiempo de retomar el hilo y seguir "quemando la brisa con soles de primavera". La pregunta es: ¿tenemos ganas y energía?

Y aún nos queda lo peor: este año serán los 40 de mayo del 68, la madre de todas las nostalgias (y de todas las derrotas). Antes de que empiecen las macrocelebraciones  en televisiones y suplementos dominicales, vamos a ensayar aquí nuestros propios exorcismos.


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