Cuando despertó el dinosaurio, todavía estaba allí aquel animalito improbable que se había materializado ante él, de pronto, poco antes de su siesta. El ser parecía inofensivo pero el gran Saurio le dedicó toda su milenaria fijeza. Era rosado y tembloroso, Saurio nunca había visto nada igual. ¿Sería real o acaso un subproducto de su descomunal ensoñación? Sin saber por qué, Saurio pensó: te llamaré Viernes.
Quizá a causa del interés de Saurio, el cuerpecillo de Viernes comenzó a temblar y a agitarse en lo que parecía un ataque del más vivo terror. Se tapaba la cara, lanzaba agudos chillidos, estiraba de sus diminutos cabellos...
Saurio apreciaba la paz por encima de todo y estas perturbaciones lo irritaron y despertaron su apetito. Dirigió sus fauces hacia Viernes y las abrió con un vibrante rugido, decidido a deglutir de inmediato la fuente de las molestias.
En el segundo anterior a su muerte Viernes se golpeaba la cabeza con los puños, se frotaba los ojos, se los arrancaba casi, como Edipo, intentando despertar del horror de su sueño. Dicen que lo logró, pero fue inútil. Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí...
-----
[El Postre (Radio 3); la consigna era: (Poner) un comienzo al famoso cuento de Augusto Monterroso: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí..."]
1 Comentarios a "Despertar del dinosaurio"
« Anterior | Inicio del blog | Siguiente »

Versión para imprimir
Acertado lo del despertar del dinosaurio, que es lo que importaba...si el bicho hubiese seguido durmiendo, el hombre, despierto o dormido, seguiría vivo.Parece que no hay que interrumpir el sueño de los monstruos:P
Saludos***