Después de oir que había recibido tantos premios Goya, me entró curiosidad por ver 'Camino' de Javier Fesser. Estas son algunas notas que se me ocurren pensando en la película:

Solvente realización cinematográfica. No es que sea arte de vanguardia o que vaya a pasar a la historia del séptimo arte, pero es notoria una adecuada resolución de la película como tal: actuación impecable, escenarios, ritmo (excelente), efecto especiales (buenísimo nivel), etc...

Extrema afectividad. Vamos, que reúne todos los elementos para llorar a moco tendido: amor, infancia, enfermedad, injusticia, muerte... La historia es verdaderamente sobrecogedora, muy fuerte emocionalmente. ¿Lo es en exceso? Me resulta difícil decirlo; en todo caso Fesser se hace perdonar: no se trata de un puro regodeo lacrimógeno sino de producir en el espectador un efecto de rebelión contra lo injusto y represivo.

Imagen de 'Camino'


Imagen de 'Camino'

Defensa de las fuerzas de la vida. Más que un mensaje es un impulso, un sentimiento que queda al espectador al salir: es necesario defender y respetar las fuerzas de la vida: la ilusión, la curiosidad, la libertad, el amor.

No hay mayor sacrilegio que reprimir o amputar esas potencias vitales en nombre de una idea externa al ser vivo, abstracta, sobrenatural, alienante (o incluso en beneficio de determinados elementos o grupos).

No se trata de una defensa del irracionalismo, de una espontaneidad desaforada, sino de que la razón, el control, la disciplina, deben ser propios, no impuestos; y por otro lado deben servir para mejor sortear los problemas de la vida, para progresar; no para aplastar los deseos e ilusiones de los demás...

El verdadero pecado no es contra dios sino contra la vida. Me gusta esa idea y me ha gustado sentirla fuertemente durante la película y también después de la proyección, al encenderse las luces y volver a la vida cotidiana.