"...nuestra personalidad social no sino una historia personal. Ella nos hace verificables para nuestros programadores, y de esta manera, incluso programables. Y el mejor medio de borrar esa historia es no contársela a los demás. (...)

 

Los medios son simples y radicales: no decir lo que se ha hecho, abandonar a quienes nos conocen bien (...) A quien está tan fuera del camino frecuentado, nada se le puede pedir: no puede, en consecuencia, defraudar a nadie. El mundo es nuevo para él en cada instante, mientras que aquel que le explica todo a todos no puede conservar la frescura de sus acciones, su imprevisibilidad y su total desinterés."


Si ha leído el capítulo anterior, habrá inciado ya su particular guerra contra la rutina, contra el repetir lo ya sabido (García Calvo). Se preguntará muy seriamente porqué hacemos lo que hacemos. ¿Se moldean las costumbres de la sociedad desde determinados sectores de ésta? ¿Con qué fin? ¿Qué obtenemos con ello? Si tras estas preguntas ha logrado evitar algún deseo o actividad comúnmente aceptada porque le ha parecido improcedente, se habrá ya enfrentado -sin duda- al problema de sustituirla por otra: ¿la pura abstención? ¿la vagancia? ¿seguir sus impulsos? ¿construir acciones nuevas (y los criterios para valorarlas)?

 

Biografía - http://www.micaelacarosi.it

 

Sin embargo, hay algo de lo que aún no ha podido librarse: su propia biografía. Todos los hechos sobre su pasado que los demás conocen. Sus datos legales, económicos, laborales. Su biografía sentimental, sus gustos, su 'personalidad'. A través de ese conocimiento se siente usted esclavizado a las expectativas de los demás. Ya saben de qué pie cojea y a usted le gustaría poder sentirse fresco y nuevo, como empezando cada día una nueva vida.

Pues bien: 'los medios son simples y radicales: no decir lo que se ha hecho, abandonar a quienes nos conocen bien.'

¿Necesita indicaciones más concretas? Vea el manual 'Cómo desaparecer sin dejar rastro' en La petite Claudine. Gracias a estas completas instrucciones, podrá erradicar todo lo ya sabido y petrificado de su persona. Será un francotirador sin vigilancia ni cadenas.

Dejemos aparte el hecho de que habrá inciado su deriva hacia la condición de los 'sin techo'. Lo que le preocupa realmente es que usted sigue recordando su biografía y eso le pesa. Pero ese es un problema menor: la verdadera atadura para su libertad es la losa de su pasado y el temor a las consecuencias futuras. Una vez que sea un 'outsider' habrá escapado a la insoportable pesadez del Ser.

Pero, con todo, trataremos de la persistencia de su yo en un nuevo capítulo.

(La cita del principio: Dubant y Marguerie parafraseando a Castaneda)


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