Ya de pequeñito me gustaba mucho leer, me dicen.

Me recuerdo en mi adolescencia dibujando ciudades ideales a imitación de aquella de Le Corbussier que aparecía en el libro de sociales. Me parece que eso muestra mejor que nada la intelectualidad y el idealismo.



A pesar de ser lo suficientemente tímido y apocado no inicié estudios de filosofía (aunque sí de otra ciencia igual de inútil para la vida profesional).

O sea que mis conocimientos académicos sobre la materia son más bien escasos. Tampoco he adquirido la adecuada jerga profesional: simplemente es que no he leído lo suficiente...

Mi teoría es que toda esa manía de hacerse preguntas sobre la realidad se origina en una cierta inadaptación del caracter. Es una incapacidad -o al menos dificultad- para moverse con normalidad en ese mundo real. De ahí vienen los cuestionamientos, las críticas, las racionalizaciones...


Creo que el contacto con filósofos profesionales me ha resultado muy beneficioso, principalmente para tomar conciencia de algunos temas fundamentales: la crítica al idealismo, lo posmoderno...

El caso es que hará unos diez años intenté escribir una tesis que se iba a llamar así, 'Vida e ideas'. Me parece que ese proyecto puede darse ya por abandonado así que rescato el título para esta sección donde tendrán cabida las notas más 'filosofantes' de esta bitácora.