A veces se olvida que dejar de fumar es también dejar de comer... Empiezas deseando un cigarrillo y, al no poder fumarlo, pasas a desear picar algo...

Cuanto más claramente asumes que no volverás a fumar, más se desplaza en la práctica el problema a cómo evitar estar todo el día picando... Tu vida pierde completamente el sosiego y el bienestar para transformarse en una lucha descarnada contra la ansiedad oral. Una lucha constante, sin pausa, minuto a minuto.

Cuando por fin has comido algo, después de contener y contener tu deseo de picar, resulta que el deseo de fumar se renueva, por que... ¿qué hay mas placentero que un cigarrillo después de la comida?

Aprender a vivir-sin-fumar después del café no es lo mismo que privarse del cigarrillo después del chocolate, pongamos por caso. Cada sabor, cada textura requiere su particular dejar de fumar. El vino, el queso, la manzana, la coca-cola, el dentífrico, el paté, las galletas, el jamón...